Sin duda alguna los Girasoles se encuentran entre las flores más llamativas de todo el reino vegetal. Su característico color amarillo le hace inconfundible para los ojos de cualquiera, es por ello que resulta una planta muy famosa que puede ser plantada con mucha facilidad en nuestro jardín, o en un lugar apartado dentro de una maceta.

Aunque no hace falta hacer tantos preámbulos para la afamada flor, de seguro que hay varias cosas de él que no conoces. Primero te decimos que, aunque no lo creas, existen 4 especies principales de Girasoles, estas son:

  • Mamut: Es la más común y de seguro la que has visto toda tu vida en fotografías. Se presenta con su característico amarillo potente coronado con un centro en color marrón. Producen infinidades de semillas que suelen servir de comida a algunas aves.
  • Belleza de otoño: Son ligeramente más altas que las anteriores, llegando a alcanzar los 2 metros de altura. Su nombre se deriva de la opacidad de su flor que se asimila a la estación otoñal.
  • Oso de peluche: Ideal para jardines pequeños pues tan solo alcanza el metro de altura. Requiere un poco más de cuidado que los demás ya que es sensible a los cambios climáticos.
  • Girasol mediano: Alcanza una altura media de 1,5 metros. Sus flores son las más llamativas de las 4 y duran un par de días más.

Como vez tienes 4 opciones que se ajustarán a las características de tu jardín. Elije con cuidado para que luego no te arrepientas una vez empiecen a crecer, para ello debes seleccionar el hijuelo que deseas pidiéndoselo al vendedor de tu vivero local; si has decidido plantarlas por semillas deberás hacer lo mismo. Una vez que tengas uno u otra a disposición, deberás proceder sin demora a plantarlos, sigue leyendo para descubrir cómo hacerlo.

Plantación de las flores de Girasol

Como ya te hemos revelado hace un momento, tienes 2 maneras de plantar flores de Girasol. La primera, y la más segura, son por medio de hijuelos. El segundo, y más divertido y loable, es por medio de sembrado de semillas. Ahora te decimos cómo hacerlo para cada caso:

Plantación por hijuelos

Siempre es más seguro plantar cualquier flor por hijuelo pues la parte esencial de la mata ya está constituida. No tenderemos que proporcionarles cuidados excesivos salvo un constante riego. Pero para que crezcan y florezcan lo más posible prevé lo siguiente:

Elegir hijuelos saludables: estos no deben aún haber florecido y no deben contar con más de 5 hojas en su tallo. Evita aquellos que luzcan secos y poco fuertes.

Remueve el terreno: Con un rastrillo remueve toda la zona en donde los sembrarás. No se dan muy bien en terrenos compactos por lo que es necesario que el suelo esté suelto.

Desyerba todo el lugar: Nuestros Girasoles no prosperarán si tienen que competir con otras plantas. Por ello debes plantar solo hileras de esta flor y podar la zona de cualquier mala hierba y, de ser posible, trasplantar aquellas matas cercanas.

Una vez que tomes las previsiones en estos 3 puntos, debes proceder a cavar hoyos de unos 12 centímetros de profundidad. Deben ser lo suficientemente hondos para soportar la estructura del Girasol una vez crezcan. De igual manera, no los siembre a una distancia menos de 10 centímetros. Cúbrelos con tierra y procede a regarlo.

Plantación por semillas

Para asegurarnos que nuestras semillas prosperen, al igual que como haríamos con otro tipo de flor, debemos controlar todos los factores para que estas se desarrollen, algunos de estos son:

Suelo: Ara todo el terreno con un rastrillo y combínalo con 2 bolsas de abono con componente ácido, lo puedes comprar en un vivero. Riega la zona por al menos 3 días para asegurarnos que se compacten y combinen los dos tipos de sustratos.

Clima: para promover que las semillas broten, debe situarlos en una zona en donde le dé el sol directamente. Entre 6 y 8 horas de sol deben recibir a diario para potenciar su crecimiento.

Drenaje: De igual manera, la zona debe contar con su respectivo drenaje para que el terreno no nos acumule agua en exceso que, a la larga, solo servirá para pudrir sus raíces.

Una vez que hayas anticipado estos puntos, compra tu bolsita de semillas de Girasol en tu vivero más cercano. Colócalas en agua, las que salgan a flote no nos servirás, elige las que se mantengan en el fondo. Cava surcos de hileras en tu jardín y siembra cada semilla individualmente; cúbrelas, riégalas y ¡Listo! Ya es hora de que conozcan cómo mantenerlas

Cuidados de los Girasoles

  1. Debes regarlos a diario durante la mañana y al finalizar la tarde. Asegúrate de solo mojar el terreno y no la estructura de la planta.
  2. Asimismo, debes cambiarle el sustrato del suelo al menos 2 veces al año.
  3. Para ayudar a que se acostumbren a crecer en línea recta, colócale como soporte un palito de madera y átalo a ella.
  4. No trasplantes nunca tus Girasoles, si los cultivaste en una maceta deberás dejarlos allí.

Control de enfermedades y plagas

Es posible que alguna que otra polilla coloque sus huevecillos en sus flores. Retíralos cuidadosamente con un cepillo evitando que las eches a perder. De igual manera, algunas especies de aves devoran las flores cuando estas están en su máximo esplendor. Debes protegerlas con una malla u otro objeto para evitar que esto ocurra. Fuera de esto, no deberías tener otro inconveniente con tus plantas de Girasoles.

Consejos y recomendaciones finales

Puedes probar plantar las semillas que dejen sus flores una vez que estas se sequen. Déjalas reposar un par de días y procede a cultivarlas como ya te lo hemos indicado.

  • Evita utilizar químicos o fertilizantes fuertes cerca de la planta.
  • Cualquier momento es idóneo para cultivarlo. Ya sea verano u otoño, nuestros Girasoles terminarán adaptándose a estos cambios.
  • Si piensas retirar un puñado de sus flores, te recomendamos que las mantengas en un recipiente de no más de 2 dedos de agua. Así nos aseguraremos de que estas duren más una vez cortadas.