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Muchos preferimos elegir para adornar a nuestro jardín a aquellas plantas cuyas flores presentan gran variedad de colores y tonos llamativos. Para los que conocen del área, saben que la flor de Áster es una de las que se posicionan entre las preferidas. Si estás en un proceso de elección de algún tipo de flor, te exhortamos a que elijas esta variedad cuya amalgama de colores te traerán una vista agradable a todo el frente de tu casa.

La flor de Áster cuenta con una variedad de más de 500 especies, solo imagina el amplio catálogo de elección que tienes a la mano para seleccionar a aquellas que más se apeguen a tu gusto.  Es ideal para casi cualquier clima pues el retoño se ajusta al ambiente en el que nace, crece o se desarrolla.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que es sensible a zonas que presentan altas cantidades de humedad. Como su tallo tan solo crece hasta los 20 centímetros, es una especie ideal para pequeños condominios o lugares de reducido espacio en donde creativamente se pueda improvisar un mini jardín.

Antes de ilustrarte en la apropiada siembra del Áster, primero te expondremos algunos aspectos a considerar si te has propuesto sembrar la susodicha flor:

  • Sus flores son resistentes hasta el invierno: Muchas flores solo retoñan durante un periodo reducido de días y luego esta, con toda la estructura de la mata, termina marchitándose. Si vas a plantar Áster considera que tendrás flores por un largo período de tiempo (llegando a extenderse hasta la estación invernal). Por tanto, estarás comprometiéndote a dedicarle minuciosos cuidados durante algún tiempo.
  • Sus semillas son relativamente sensibles: Comparadas con otras flores esta especie requiere de más esfuerzo para que sus semillas se desarrollen. Pero tanto cuidado merecerá la pena cuando observemos que el fruto de nuestro trabajo se materializa en varias flores.
  • Las flores atraerán a más abejas de las que piensas: Poseen altas cantidades de polen atrayendo en particular a la abeja común. Pero no te alarmes, recuerda que lo único que hacen es polinizar; si no las molestas no deberías tener el menor inconveniente.

Proceso de plantación de la flor de Áster

Ya enterado de todo lo relativo a estas flores, es hora de que conozcas cómo plantarlas de la manera más ideal:

1) Prepara el sitio en el que las plantarás: Ya sea que hayas comprado semillas, o por el contrario preferiste adquirir un  puñado de hijos de la planta; es necesario que el terreno en donde las plantarás no acumule mucha agua. Visualiza si no está desnivelado y que por ello sea más propenso a que esto suceda. Recuerda en exceso no le cae muy bien. Consigue abono, arena y serrín y combínalos para preparar la argamasa con la que las sembrarás.

2) Planta cuidadosamente las semillas: Prevenido en la disposición del terreno, ahora pasaremos a la parte crucial. No vamos a plantarlas directamente en el terreno; Consigue recipientes de hielo que sean considerablemente profundos y siembra las semillas allí. Utiliza para ello la argamasa de abono, serrín y arena que ya has preparado.

La razón de esto es que así  controlaremos totalmente su proceso de crecimiento. Puedes colocarlas sobre el sitio en donde las plantarás para que se habitúen a él. Riégalas superficialmente todas las mañanas.

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3) Trasplántalas cuando estén listas: Pasados 10 o 12 días ya deberían asomarse los primeros tallos de la flor. Es ahora en donde debemos trasplantarlas de pues esa hora en donde sus raíces crecen a mayor velocidad. Cava un agujero de no más de 7 centímetros y siémbralas allí. Es importante que las dejes sobresaliendo tal y como estaban en el envase de cubos de hielo.  Riega todo el espacio y ¡Listo!  Ya habrás superado la fase difícil, ahora corresponde sus debidos cuidados.

Cuidados y mantenimientos de la flor

El Áster amerita de  un riego continuo y de abundante fertilizantes líquido cada dos semanas durante la estación del verano. Como verás te has comprometido con una planta algo caprichosa, pero olvidarás esto cuando empiecen a brotar sus flores. Durante la primavera o a finales del invierno pódales las ramas para estimular su crecimiento, así cuando florezca lo hará de manera más saludable.

Recuerda agregarle la cantidad apropiada de abono. Lo ideal es que lo hagas cada primavera para que se beneficien en mayor medida de este. Cuando lo hagas procura no invadir tanto el nacimiento de la planta; hazlo mejor en la periferia de la flor y así te asegurarás de que seguirá creciendo.

Posibles plagas y enfermedades del Áster

Esta flor es una de las más propensas a desarrollar hongos en su nacimiento debido al exceso de agua. Si es atacado por un hongo y te percatas hasta muy tarde, seguramente terminarás perdiendo todo el tiempo empleado en cuidarlas. Debido a ello te advertimos nuevamente que no abuses con la cantidad de agua que le proporcionas y cerciórate de que el terreno en donde está contiene su respectivo drenaje.

Pero no son los únicos a la orden del día que pueden invadir a tu planta. También hay ciertos insectos que les agrada morar entre sus flores, los principales son:

  • Orugas: las pesadillas de todo amante de las plantas. Suelen devorar por completo un ramillete en solo par de días. Revísala constantemente y, en caso de toparte con una, solo aléjala lo más posible de tu flor.

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  • Chinches: Sus larvas suelen observarse como puntos negros en las hojas. De observarlas, Un poco de insecticida bastará para deshacerte de ellos.
  • Gorgojos: los gorgojos adultos se comerán una tras otra flor con que se topen. Para mantener a salvo la planta, solo asegúrate de desyerbar la zona en donde las plantaste. Con esto bastaría para no atraer a estos molestos inquilinos.

Recomendaciones adicionales para su cuidado

Pódalas constantemente para estimular su crecimiento. Lo ideal es que lo hagas en la estación invernal. Pero si observas que esta presenta exuberancia de follaje tienes carta abierta para hacerlo.

– Si deseas sacar un hijo a tu Áster es muy sencillo. Solo espero a la estación primaveral y  arranca de raíz aquella que se vea más fuerte. Déjala en agua un par de días y luego siémbrala con naturalidad.

– Si tu ejemplar aún no ha florecido luego de un tiempo es debido a que no recibe la cantidad adecuada de sol. Trasplántalas a un sitio en donde estarás seguro de que llegarán los rayos solares durante todo el año.