¿Quién no ha soñado con alargar su mano y coger desde su propio jardín una fruta para acompañar su comida? Aunque parezca una actividad que solo se puede producir en nuestros sueños, te decimos que el cultivo de frutos puede ser más fácil de lo que te imaginas. Solo debes olvidar todo lo que te han contado y prestar cuidadosa atención a los consejos que a continuación te daremos para puedas lograr lo que tanto ansías.

Cultivar frutas puede ser una experiencia muy amena y divertida ya que disfrutarás de todo el paso que debes efectuar para que estas se desarrollen. Además de deleitarse con la experiencia, sabrás de dónde provienen los frutos y cómo han sido cuidados desde su comienzo.

Por esta razón, el día de hoy te enseñaremos a sembrar a una de los alimentos más consumidos, vendidos y plantados en todo el mundo. Aunque son originarias del este de China, estas se han propagado por toda la tierra llegando a adaptarse a diferentes condiciones; nos referimos desde luego a la mandarina, prosigue la lectura para descubrir cómo plantarlas.

Plantación de arbustos de mandarina

Cuidados de las matas de mandarina.

Seguramente ya has intentado cultivar en más de una oportunidad a estas matas y, como de seguro habrá sucedido, estas no te han prosperado. Ello ha sucedido porque se ha omitido varios aspectos fundamentales para que todas ellas prosperes, los principales son:

  1. Variedad: Estas plantas poseen hasta 30 variedades de especies que son más o menos sencillas de cultivar. Las más comunes son las Clementinas Clemenules que presentan características adaptables a todos los hemisferios. Si planeas adquirir una, lo ideal es que te decantes por estos especímenes.
  2. Suelo: En el mismo sentido, estas plantas no se dan en cualquier tipo de terreno; evita sembrarlas en zonas con sustratos sueltos o arenosos. Busca, en cambio, aquellos compactos y dotados de diferentes nutrientes y vitaminas.  Puedes agregarle 1 o 2 bosas de fertilizante natural para potenciar estas características.
  3. Drenaje: Por otra parte, es fundamental que el suelo cuente con óptimas condiciones de drenaje para evitar que el agua se acumule más de la cuenta. Es un aspecto muy importante y que casi no es considerado por los que se atreven a cultivarlas. Puedes instalar por un módico precio un par de tuberías para fomentar el flujo del agua cuando las riegues.
  4. Espacio: De igual manera, debes considerar en dónde las plantarás; si lo haces en un matero no deberás tomar mayores precauciones pues allí no superarán los 45 centímetros. Sin embargo, si tienes pensado hacerlo en el exterior, te decimos que llegan a crecer hasta los 2.5 metros. Deberás distribuirlas en una zona en donde sabrás que no habrá obstáculos que interrumpan su crecimiento.

Pasos para fomentar su desarrollo

  • Paso 1: Como es más probable que nos peguen con mayor efectividad estando ya la estructura de planta desarrollada, primero intentaremos su reproducción por estos medios. Ve a tu vivero local y adquiere los especímenes que no sean mayores de 15 centímetros y que aún no hayan dado su camada de frutas.
  • Paso 2: Tomando las precauciones que te especificamos en cuestiones del sustrato, deberás cavar agujeros tan profundos como lo ameriten sus raíces. Normalmente con 15 centímetros es suficiente para ello. Introduce a tu planta tratando de que quede lo suficientemente firme para que su estructura se mantenga recta hasta que llegue su etapa adulta.
  • Paso 3: Superado esta etapa, solo te resta cubrirla delicadamente evitando estropear algunas de sus hojas; comprime con firmeza el terreno para compactar toda la zona, riégala y ¡listo! Ya tendrás tu primera planta frutal en el frente de tu hogar; ahora solo resta cuidarla debidamente.

Cuidados de las matas de mandarina

Como de seguro habrás notado, el proceso de plantación es relativamente sencillo y libre de complicaciones minuciosas. El meollo de su plantación es otorgarle los cuidados que ella amerita para lograr disfrutar de sus cítricos frutos. Tomado en consideración esto, toma apunte de cómo deberás mantenerlas:

  • Riego: Para que nuestras plantas peguen de forma satisfactoria, debemos regarlas 2 veces por día durante 8 semanas sin interrupción. Debes hacerlo temprano por la mañana (de preferencia a mediados de las 6) y luego al caer la tarde (a eso de las 6.30); solo de esta manera nos aseguraremos de esta se hidrate debidamente.
  • Poda: En el mismo sentido, debemos podarlas cada 6 semanas durante su primero año de vida. Así estimularemos su crecimiento para que se efectúe su floración y, luego de esto, las frutas características de ellas. Pasado este tiempo debes reducir su poda a solo 1 vez al año.
  • Sustrato: de igual manera, y si es que las has plantado en macetas, es importante renovar el suelo de ellas cada 3 meses con sustrato natural. Puedes incluso utilizar los desechos de tus alimentos como las cáscaras de verduras y demás; son igualmente efectivos para este propósito. 

Control de plagas y enfermedades

Mantenimientos del ábol de mandarina

Finalmente ha llegado la hora de enseñarte cómo actuar si se presenta alguno de estos inconvenientes, aunque no queremos darte malas expectativas; te decimos que es muy posible que estos 2 entes se apoderen en algún momento de tu planta. Estos son:

  1. Hongos: La clase de hongo que ataca a estas plantas suelen alojarse solo es la superficie de sus hojas. Tendrás que estar muy atento pues se le puede confundir con tela de araña. Posee un color casi transparente y, aunque no lo notes en su exterior, la planta se debilitará interiormente llegando incluso a no volver deleitarnos con sus frutas. Tienes que tener por ello un poco de fungicida para combatir esta terrible plaga.
  2. Hormigas: Estas desagradables inquilinas harán pequeños hoyos en sus tallos para anidar allí. De igual manera, tu vigilancia es lo único que podrá prevenir que tu mata se eche a perder o no. Ten siempre a la mano un tarro de insecticida para deshacerte de todas estas en un par de minutos.

Consejos y recomendaciones finales

  • No te recomendamos intentar su reproducción por semillas si eres un principiante en el arte de la jardinería, puede ser una experiencia un poco desalentadora.
  • Aunque sus primeras camadas puedan ser un poco amargas ¡No te preocupes! La segunda habitualmente es más dulce e irá mejorando con el tiempo.
  • Procura elegir un matero espacioso para albergar a sus raíces si te decantaste por sembrarlas en macetas