JULIO

GUÍA DE CUIDADOS
Sitúalo a pleno sol. Para crecer bien, los áster prefieren exposiciones a pleno sol o parcialmente umbrías. Las especies de pequeño tamaño y las variedades enanas se cultivan mejor en maceta, y es preferible esperar hasta la primavera para trasplantarlas a sus nuevos recipientes.
Plántalo en primavera. Siembra tus áster en semilleros al aire libre en primavera o protegidos en otoño. Cuando los plantones alcancen un buen desarrollo, trasplántalos a pequeñas macetas y de allí a la tierra. Respeta una distancia mínima entre ejemplares de 30-60 cm.
Instálala en un suelo fértil y bien drenado. Los áster son bastante exigentes en cuanto a la fertilidad del suelo. que debe estar bien trabajado, fresco y perfectamente drenado. Una dosis adecuada de abono aplicada regularmente favorecerá su desarrollo.
Riégala a menudo sin encharcar. Durante el primer año de vida de los ejemplares, los riegos deben ser frecuentes. Después tendrás que adaptarlos a las temperaturas, insistiendo durante los meses más cálidos. Dales agua abundante si se presenta un otoño seco.
Pódala tras la floración. Realiza una poda drástica inmediatamente después de la floración para evitar la producción de semillas y favorecer la emisión de retoños a ras de suelo. Entutora las especies más altas y elimina las flores que se vayan pasando.
Multiplícala por esquejes o división. Puedes multiplicar tus ejemplares por esquejes verdes en primavera o por división de mata en otoño o invierno. Para este último sistema, necesario en el caso de las especies invasoras, planta las partes que tengan al menos un brote robusto.
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