JULIO


DONDIEGO DE DÍA, en sitio protegido
El dondiego de día (Ipomoea sps.) rellena con sus campanas azules soportes verticales de hasta 3 metros. Y en poco tiempo. Tiene dos peculiaridades: sólo abre sus flores hasta mediodía y sus tallos crecen en espiral para fijarse. Procúrale un sitio protegido y no dejes de quitar sus flores marchitas para que el color dure más.
El riego, que sea abundante.

MADRESELVA, no la dejes secar
Esta planta, Lonicera henryi, posee muchos encantos: hojas bien formadas, crecimiento compacto, flores olorosas, frutos decorativos en otoño... ¡Y encima forma setos protectores del viento! No es exigente en cuanto a sustrato, pero sí en riego, no le gusta que la dejen seca. Pódala tras la floración; le darás nuevo impulso.

ROSA: en maceta profunda
Sí; sólo si dispones de una maceta amplia y muy profunda, de 50 cm como mínimo, podrás permitirte poner en ella rosas trepadoras tan bonitas como esta “Sympathie”. Le gusta el sol, y el riego tiene que ser contenido para que el sustrato no se encharque; ten en cuenta que es una de las favoritas de los hongos. ¡Vigílalos!

GUISANTE DE OLOR: no lo muevas
Piénsate muy bien dónde quieres que te ofrezca sus deliciosas flores perfumadas, porque, una vez allí, no podrás mover tu guisante de olor (Lathyrus odoratus); no lo soportaría. Te aconsejamos un sitio soleado y resguardado. Necesita humedad ligera y constante y mucho nutriente; abónalo cada semana.

THUNBERGIA, para climas suaves
No es que no puedas tenerla si los inviernos donde vives son muy fríos, sino que esta trepadora, la Thunbergia gregorii, se da mejor allí donde la temperatura no baje de 12 ºC. Incluso, aunque es anual, puedes conservarla en invierno (eso sí, sin hojas ni flores), para que vuelva a brotar en primavera. Riégala y dale abono.

CLEMATIS, sombra en sus pies
Una sombra parcial, sobre todo en los pies, es clave en la situación de la clemátide (Clematis sps.), ya que no le gusta el calor. Por eso, tapa esa zona con baldosas o piedras. Otra opción es orientarla al oeste. Necesita un sustrato enriquecido con humus y riego regular, no excesivo pero constante. Instala una tela metálica de retícula para que trepe.

PASIFLORA, ojo al calor
De junio a septiembre la pasiflora (Passiflora caerulea) se cubre de enormes y exóticas flores en blanco o violeta azulado. Si su tierra está escasa de nutrientes, sus hojas se tornan amarillas, aunque también los estancamientos de agua lo provocan. Evítalo y mantén una buena humedad para ahuyentar a los ácaros y cochinillas.

CAPUCHINA, más color al sol
La floración de la capuchina (Tropaeolum sps.) está condicionada por la cantidad de sol que recibe; si es poco, da más hojas que flores, y al contrario si es abundante. Asimismo, si el sustrato es demasiado nutritivo, el follaje se desarrolla desmesuradamente. Así que ya sabes: mucho sol y casi nada de abono. En cambio, sé generoso en los riegos.

40 CM ENTRE PLANTA Y PARED
Cualquier muro o pared genera una sombra de lluvia, que hace que la planta no reciba ni gota de agua cuando llueve. Por eso, asegúrate de separar bien las plantas que vayas a guiar por estas estructuras, como mínimo, deja 40 cm. Y a la hora de guiar los tallos, para que te resulte más fácil, introduce algunas cañas en la base de la planta y fíjalas al soporte de la pared; después extiende los vástagos en abanico y sujétalos a las cañas y al soporte si llegan. No los estropees apretándolos demasiado y elimina desde el principio los que estén dañados.
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